9 La hipocresía: ¿No invalida las afirmaciones del cristianismo?

9 La hipocresía: ¿No invalida las afirmaciones del cristianismo?

Eduardo:

Una vez más me has dado mucho en qué pensar. Definitivamente tendré que dedicarme buen tiempo a considerar estas cosas más ampliamente antes de sentirme cómodo. Pero me dijiste que estarías abierto a charlar en una ocasión futura.

Rafael:

¡Absolutamente!

Eduardo:

Y te prometo que yo quiero otra conversación. Tengo unas pocas preguntas más antes de que se nos acabe el tiempo antes de irnos a cumplir nuestros respectivos compromisos. Hay una cosa que me molesta muchísimo y es la hipocresía de gente religiosa. Hablo de gente que vive de una manera completamente inconsistente con las normas que profesa o la FE que afirma seguir.
No hablo solo de los “santurrones” que conozco en mi barrio, sino también de figuras públicas que fingen ser religiosas a la hora de asistir o de presidir un acto religioso o público. Pero son las mismas personas que andan abiertamente con sus amantes y que han visto crecer misteriosamente su patrimonio desde que empezaron su “servicio público”.
Sobran los escándalos mundiales financieros y sexuales protagonizados por líderes religiosos de todo tipo en el mundo entero.
¡Esta hipocresía me enferma!
¿Cómo reconcilias el concepto de que practicar el cristianismo mejora a las personas pero hay tantos ejemplos de personas que hasta son peores que la gente no religiosa?

Rafael:

En primer lugar, déjame decirte que comparto tu repugnancia por la hipocresía de los que afirman ser seguidores de Cristo mientras sus vidas son una contradicción notoria de las enseñanzas de Jesús. Y entiendo cómo su comportamiento aleja espiritualmente a una persona que quiere buscar a Dios. Pero, Eduardo, aunque tú y yo sentamos esta repulsión en cuanto a la hipocresía, ello no se puede comparar con la postura que Jesús tomó hacia ella. Una y otra vez, Jesús criticó de manera enérgica a los hipócritas religiosos. Un día los llamó “nido de víboras”. En otra ocasión, les dijo que eran como sepulcros blanqueados (lindos y atractivos por fuera, pero llenos del hedor de la putrefacción por dentro). Y es que esa gente mantuvo una fachada de ser buena, pero, como Jesús lo señalaba, estaba llena de avaricia, amargura, egoísmo y concupiscencia igual que los demás. Por supuesto la disposición de Jesús a criticar públicamente a los hipócritas religiosos fue una de las razones por las que lo querían matar.

Eduardo:

¿Fueron líderes religiosos los que lo mataron?

Rafael:

Sí. Mucha gente desconoce el odio y la oposición de Jesús hacia la hipocresía. Pero una vez que nos damos cuenta de ello, surge una pregunta interesante: Si nosotros y Jesús estamos de acuerdo en cuanto a la hipocresía, o sea, si estamos en el mismo lado del argumento, ¿por qué deja que algo en lo que estamos de acuerdo nos separe?

Eduardo:

Hmm. Nunca lo había considerado desde ese ángulo. Hasta ahora siempre he puesto a la gente religiosa y a Jesús en el mismo lado del debate, conmigo al otro lado. No me parece justo y mientras pienso más en esto, me doy cuenta de que en realidad es injusto. Pero todavía tenemos el problema en la historia de todas las guerras religiosas libradas bajo la bandera de cristianismo.

Rafael:

¿Y tú crees que el hecho de que pueblos hicieran cosas en nombre de Jesús, quiere decir que Jesús las aprobó?

Eduardo:

Oh.

Rafael:

Durante toda la historia la gente ha hecho cosas en el nombre de Jesús; cosas en verdad opuestas radicalmente a las enseñanzas de Jesús y a la forma como él vivió. Cuando lo estaban arrestando, Jesús le dijo a su discípulo Pedro que guardara su espada. Según los testigos oculares, mientras se burlaban de él y lo torturaban, Jesús oraba diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que Jesús instruyó a sus apóstoles para amar a sus enemigos, no para que los odiaran o los mataran.
Eduardo ¿cómo te sentirías si yo te robara la billetera y robara tiendas con tus tarjetas de crédito haciéndome pasar por ti, y además robara un banco y dejara allí, en la escena del crimen, una tarjeta de presentación tuya? Y por eso te acusaran de ser un delincuente. Dime, ¿cómo te sentirías?

Eduardo:

Abusado y sumamente ofendido.

Rafael:

Bueno. ¿Es justo culpar a Jesús por los actos de los que utilizan su nombre pero pisotean cada principio que representaba su carácter y comportamiento?

Eduardo:

Pero si esto es el caso, ¿por qué no hay más cristianos que vivan de una manera consistente con las enseñanzas de Jesús y supuestamente el ejemplo que él dejó?

Rafael:

Nadie ha dicho que los cristianos sean perfectos… solo perdonados.

Eduardo:

Sí, pero ¿no es esto una evasión del tema?

Rafael:

Puede ser, pero no para un cristiano sincero. Me parece que la hipocresía no es tanto una falla al no cumplir con una norma, sino más bien FINGIR vivir lo que en realidad SABES que no vives. Por definición, un creyente sincero o verdadero comienza por reconocer y admitir la verdad en cuanto cuán lejos está de cumplir con las normas y expectativas de lo que debe ser, y así admitir que necesita desesperadamente el perdón de Dios. Irónicamente, esto sucede cuando empieza el cambio.
Ahora, por causa del perdón que Cristo ofrece, tengo la libertad no solo de admitir la verdad en cuanto a mis fracasos y fallas, sino al mismo tiempo apuntar a cumplir normas y expectativas morales y éticas más altas. Y esto resulta en un progreso maravilloso, no hipocresía. Yo puedo identificarme con un creyente viejo que decía: “No soy lo que debería ser, no soy lo que podría ser, pero, gracias a Dios, no soy lo que fui antes”.

Eduardo:

Está bien. Admito que algunos cristianos ciertamente son hipócritas y en algún punto están quebrantando y pisoteando las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. Así que en este tema tanto Él como yo estamos en el mismo lado.

Rafael:

No puedo estar más de acuerdo, Eduardo. La hipocresía está en todas partes: en CADA religión, en cada política, en los negocios, en el comercio y hasta en el hogar. El mensaje de Jesús no es el problema en este caso; por el contrario, es en realidad, el remedio.

Acabas de escuchar la versión resumida.
Sin embargo Eduardo y Rafael han tocado otro temas muy relevantes, te invito a escuchar el dialogo extendido.